¿Se puede ser tan pero tan estúpida?
¡Si escribí tantas veces que él y mi hijo menor
no deben estudiar juntos!
Si tantas otras veces llegué a esa misma conclusión
aún sin escribirlo…
Si ya tomé conciencia de eso,
si ya es sabido,
SÍ, YA SE SABE QUE ES ASÍ.
¿Por qué carajo lo intenté otra vez?
¡Boluda!
¡Idiota!
¿Se puede saber en qué pensaba yo cuando le encomendé a él hacer una simple tarea con mi hijo menor?
Justo.
Justo ayer.
Sé que ésta es una semana clave.
¿Qué digo?
¡Un mes clave!
Ella cumple años. ¡Uf!
La mamá de él cumple años. ¡Uf!
Mi sobrino cumple años. ¡Uf!
Mi amiga vino a la Argentina. ¡Triple Uf!
Nuevamente, mi hijo menor tiene pruebas. ¡Ay!
Vuelven con toda la fuerza los almuerzos
tras un período más que tranquilo por el Mundial.
Pero no lo supe valorar.
No disfruté de ese período tranquilo.
Ni dejé disfrutar.
Y ahora, cuanto más “allanado” debería estar el camino, más lo complico.
¡No tengo arreglo!
Francamente, no tengo arreglo.
El infierno volvió.
Cometí el enorme pecado de no leer las peores partes de estos escritos.
Soy nada.
Soy caca.
¿Soy?
domingo, 22 de febrero de 2009
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