Otra vez él está mal.
Debo seguir "trabajando"...
Días complicados.
Los chicos están en casa por los putos feriados religiosos y pidieron comer sin harina.
Él, no.
Todo se empaña.
Mucho encuentro familiar.
Volvieron los atracones.
Volvieron los vómitos provocados.
Volvieron las amenazas verbales.
Hubo problemas con las figuritas que junta mi hijo menor.
Los conflictos surgieron a partir de que yo le regalé a mi sobrino figuritas doblemente repetidas de mi hijo menor.
Prever esto para la próxima.
Debo ser más astuta.
Además, recordar que no debo servir nunca más choclos enteros.
Trae kilombos entre mi hijo menor y él.
Repito: Los choclos enteros traen problemas.
Él considera que debe comerlos solito.
Y yo tiendo a ayudarlo, desgranándolos.
Otro tema: mi hijo menor debe abrir la puerta solito al entrar y salir con ella los viernes.
Porque todos los viernes mi hijo menor y ella se ven.
Esta costumbre lo enfurece a él y además, le pone muy en evidencia que con su propia madre mis hijos nunca o casi nunca se ven.
Entonces inventa conflictos.
Esta vez es por las llaves.
Es sabido que a mi hijo menor le cuesta aún usarlas.
Por esto, impone una nueva pauta: "Todos los viernes debe entrar y salir de casa sin ayuda".
Además, mi hijo menor deberá leer la Hagadá en Pésaj.
¿Algo más?
¿Cuántos Pésaj quedan?
lunes, 1 de septiembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario