viernes, 15 de agosto de 2008

Ideas ordenadas

Noto que los llamados telefonicos importantes se producen, nada más y nada menos, justo cuando debo preparar la cena.
¡Doble cena!
Porque a partir de ahora, primero comen los chicos y después, "el señor".
Entonces es muy importante tener la cena avanzada.

Primero: tareas de mi hijo menor y la cena.
Después, todo lo demás.
Y todo lo demás es: ocuparme de la ropa sucia, de las mochilas, de contestar mails, de mi ropa del día siguiente, del uniforme que se pondrá mi hijo menor, de escribirle a mi empleada doméstica...

Así podré atender el teléfono sin retrasar la cena y evitaré "escandaletes" del señor...

Yo me pregunto: ¿No se dan cuenta mi hermano menor, la esposa de mi hermano mayor, mi tía, la amiga de la familia (esposa de nuestro Contador) y otros, de lo inconveniente de ese horario?
No. Evidentemente, no.
Evidentemente ninguno de ellos prepara la cena a esa hora.
Alguien lo hace o lo hizo o lo hará por ellos.
(Tirarán unos fideítos en una cacerola de agua hirviendo o quizás se conformarán con un bife a la plancha con un tomate al medio. Acá no es así. Para nada es así de fácil y sencillo).
Debo atenderlos igual.
Es importante.
Es bueno que los chicos vean-escuchen que suena el telefono y se atiende y se habla.
Sin miedo.
Es bueno.
Es cuestión de organización.
De previsión.

Con "kilos" y "sábados de almuerzo": todo OK.
Al menos, por ahora.
Sólo leyendo estos escritos y registrando todo en mi cabeza y mi accionar lograré "sostener" esto.
NO TENGO QUE AFLOJAR.
Lo tengo que tratar bien.
Es fundamental.
¿Comprendido?

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