Primer día de clases de mi hijo menor.
(Bien!!! No le tocó con la mamá del amigo
de mi hijo mayor, que a su vez es también amiga
de una amiga. Prefiero asi. Maestras "neutras".)
Hoy ya no estoy TAN desesperada, desolada,
angustiada y temerosa.
Es porque al final no hubo problema en que mi
hijo mayor salga con ella.
Es porque él habla con nuestros hijos normalmente, les dirige la palabra.
Y conmigo, parco, pero bien.
Pero acaso, ¿Se puede vivir de acuerdo a las fluctuaciones de emociones
del compañero de una?
¿Si para él el sol sale y es lindo día
debo respirar aliviada y si para él llueve,
debo temer?
No creo para nada que eso sea saludable.
Pero es así.
¿Y MIS emociones?
¿Y MI sentir?
Es importante, mejor dicho, MUY IMPORTANTE
que cuando él está bien, yo aproveche,
no me deje estar, no me duerma en los laureles,
no me relaje, no afloje, no comience a hostigarlo, a burlarme...
Debo aprovechar.
Debo disfrutar aunque deba cocinar, aunque deba vivir en
ese horrible e impresentable departamento,
aunque los chicos estén insoportables y
aunque mi cuerpo sea el último que hubiera elegido tener...
Y por sobre todo, debo recordar bien cómo es cuando no es así.
Sí, debo recordar bien cómo es cuando no es así.
¿Acaso quiero volver a lo anterior?
Eso puede suceder en un segundo y remontarlo después es sumamente agotador,
desgastante y lleva su tiempo.
DEBO SER ASTUTA.
NUNCA DEBO DEJAR DE LEER LAS PEORES PARTES DE ESTOS ESCRITOS.
NUNCA.
Ey! ¿Acaso había respirado un tanto aliviada?
¿Tuve un principio de tranquilidad?
¿Creí que iba a tener un dia normal?
(no digo feliz, digo normal)
¡Me equivoqué!
¡Ilusa de mí!
Mi hijo menor "empañó" todo.
Lo que podía ser un día positivo, normal,
terminó siendo lo opuesto.
Si bien salió de su primer día de clases locuaz
y entusiasmado, ya para la noche estaba fastidioso.
Y entonces, a él le contó poco y nada.
Y la catástrofe empezó con una tarea
maestrashijasdeputayaempiezanajoder
Pero la culpa, en definitiva y para variar, la tengo yo.
Es sabido que no sirve que él e hijo menor hagan las tareas juntos.
DEBO GRABÁRMELO.
EN ADELANTE: DEBO PROCURAR QUE MI HIJO MENOR HAGA
LA TAREA EN AUSENCIA DE ÉL, CUANDO NO ESTÁ, CUANDO DUERME LA SIESTA...
Cueste lo que cueste.
Nunca debo encomendarle a él el rubro "tareas".
Nunca.
Debo acordarme.
Es importante.
Debo ocuparme yo.
Sí, de esto también.
Pero me conozco.
Con el correr de los días voy a aflojar.
No debo aflojar.
Mi hijo menor debe vestirse solo para ir a la escuela.
Mi hijo menor debe hacer las tareas en ausencia de él.
Otra vez lloré.
Otra vez sentí PAVOR.
Otra vez me desesperé.
Otra vez esa taquicardia.
Y a la gente se le ocurrió llamar
por teléfono en ese momento.
Mi tía dejó mensaje; no la atendí.
Le estoy agradecida,
sé que no lo hizo a propósito,
sé que su intención fue la mejor,
pero yo no podía atenderla en
ese momento.
Llamó una de mis cuñadas;
tampoco atendí.
Todo mal.
Todo negro.
Otra vez los deseos de la desaparición
"mágica".
Dios, yo no soy ambiciosa.
Con ser físicamente normal (ni siquiera
atractiva), me conformo.
Con el dinero que entra día a día, me conformo.
Ni un centavo más.
Con la tranquilidad, me conformo.
No aspiro a más.
No aspiro a los placeres del sexo, aunque es algo que todos merecemos.
No aspiro a la alegría o a la felicidad,
aunque cualquier ser humano tiene derecho a eso...
Sólo busco la paz, la estabilidad...
la no-taquicardia,
el no-pavor.
Al día siguiente:
Llamé a mi tía.
Hablamos largo.
Sigo prometiendo invitarla a ella y al resto de la familia.
No puedo cumplir.
Él no me está dando el Ok.
Mi hijo mayor salió con dos amigos.
(Ese otro amigo no podía. El día que salió con ella vio a ese otro
amigo que hoy no pudo venir. Lo vio con otros chicos.
Sé que aunque no lo demuestra, eso a mi hijo mayor le dolió).
Después, sus dos amigos vinieron a casa.
¡Me encanta! ¡Que tenga amigos! ¡Que los invite!
Ese día "debutamos" con mi hijo menor en un nuevo club.
A ese club va mucha gente de la escuela.
Vino él.
Sucedió esto: yo consideraba que no iba a poder
pasar por una de las puertas de acceso a la cancha de Basket,
debido a mi gigantesco tamaño.
Él se acercó y me mostró otra puerta.
Estuvo cortés, agradable, comprensivo, todo bien...
Pero creo que esta "escena" la observó una de las familias de la escuela.
Justo yo, que quiero pasar desapercibida a toda costa.
Pero claro que con este cuerpo enorme es imposible.
Por lo demás, todo Ok.
Con él, todo tranquilo.
Debo ser paciente, astuta, cumplir con las pautas que me
autoimpuse en estos escritos.
¡Por favor! ¡Debo hacerlo!
Por la noche, me acosté a dormir satisfecha,
algo radiante.
Fueron 24 horas sin tormenta.
Me acosté a dormir valorando eso y agradeciéndole a Dios por un día así.
Un día sin sobresaltos.
Más no pido.
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