Domingo.
Ella llama.
Él atiende (habrá creído que quien llamaba era su madre?) y
le dice la verdad, que estoy durmiendo...
Al despertarme, me transmite el mensaje.
La llamo.
Hablamos.
Todo "normal".
Ella habla, habla y habla
hasta que la batería del teléfono inalámbrico
se descarga totalmente.
Igual que ella.
Como siempre.
Y yo cargo, cargo, cargo
y quedo gorda.
Como siempre.
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