Fue una "seudo tormenta", pero la angustia y el nudo en la garganta fueron grandes.
Venía todo bien.
En el lugar de trabajo el ambiente era muy relajado, aunque era evidente que él estaba desbordado de trabajo y "trabas".
Pero yo "iba y venía" cada vez que él lo necesitaba y no "jodía", me limitaba a colaborar, callar y no estorbar.
Alrededor de la una y media de la tarde "anunció" que me iba a encomendar que saliera a hacer fotocopias.
Las tuvo preparadas minutos antes de que vinieran clientes citados.
Pregunté si quería que primero les abriera la puerta a los clientes y después fuera a dejar los escritos para fotocopiar en la librería.
Eligió la primera opción.
Llegaron los clientes, les abrí la puerta y fui a la librería, a ésa que voy siempre, obvio.
Se trataba de una cantidad bastante considerable y encima no había que fotocopiar todas las páginas, sino sólo las que él había doblado!
El dueño de la librería, el que me conoce y me atiende siempre, no estaba.
Me atendió el pelotudo de su empleado.
Le expliqué BIEN lo que necesitaba, una y otra vez.
Quedamos en que a las tres y media de la tarde pasaba a retirarlas.
Luego, le tenía que servir la merienda-almuerzo a él.
Por supuesto, ni bien se hacen las tres y media de la tarde vuelvo a la librería.
Llego y veo al dueño que recién empieza a trabajar con los escritos que yo dejé.
Puso excusas técnicas.
Quedamos en que regreso a las cuatro.
Vuelvo a mi lugar de trabajo.
Le sirvo la merienda-almuerzo a él.
Le explico lo que pasó.
Cuatro menos cinco voy a la librería.
La máquina no anda!!!
Vuelvo a mi lugar de trabajo con el trabajo sin fotocopiar y un principio de "taquicardia"...
Quiero explicarle a él.
Pero él habla por teléfono y parece que va para largo...
Le escribo en un papelito: "No anda la máquina, ¿qué hago?".
Me dice con señas que vaya a otro lugar.
Ay! ¡Son las cuatro y cinco!
Ya debería estar en el taxi volviendo a casa a recibir a mi hijo menor.
Tengo los pies doloridos.
Estos zapatos de mierda que compré SIN PROBAR...
Sí, sin probar, pido 38 y no pruebo.
Tengo los pies impresentables para descalzarme públicamente, además de que el gran sobrepeso me dificulta probar zapatos y jamás demostraría eso delante de nadie.
Al probármelos ya en mi casa la primera vez, sola, noté que eran algo incómodos.
Sin embargo, pensé que eso pasaría y la vagancia me venció.
Todo esto -demás está decir- es consecuencia de la gordura.
Todo.
Los pies doloridos, el espolón, los pies impresentables, la vagancia, la dificultad para probar calzado...
Retomo.
Son las cuatro y cinco.
Tengo los pies muy doloridos.
Estos zapatos de mierda que compré SIN PROBAR...
Quiero verlo a mi hijo mayor antes de que llegue mi hijo menor.
Quiero avanzar en la cena porque ya comprobé que es un punto clave, tal cual lo expresé hace poco.
Pero no, por culpa de vaya a saber quién, transpirada y dolorida, me dirijo a otra librería.
Un "pendejo" nuevo a quien mi cara no le "suena" me advierte que no puedo dejar el trabajo e irme, que debo esperarlo.
Acepto.
Mando ese eme ese a mi hijo mayor: "Recibí vos a tu hermano".
Lo llamo con el celular a él.
Dejo sonar dos o tres veces como solemos hacer.
Es una forma de avisar que necesito hablar con él sin gastar mi tarjeta de celular.
Él me llama.
Le explico.
Se enoja.
La realidad no se adapta a sus demandas. Él debe adaptarse al mundo y eso lo pone terrible.
Dice que viene.
Llega furibundo.
Taquicardia.
Le explico.
Le explico a él.
Le explico al empleado, una vez más, cuáles son las copias que debe sacar (maldito sistema de doblar las hojas!).
Hay una larga cola.
Todos "miran".
Yo estoy transpirada, angustiada, dolorida, ansiosa, apurada.
Me voy porque él me libera.
Llego a tiempo a mi casa y después el día transcurre normalmente.
Todo sale bien.
A la noche, él "omite" el tema y me trata "bien".
Pero... lo que yo sentí en el taxi de la vuelta fue feo.
Muy feo.
Ni hablar de que la mañana de ese día había empezado mal.
El empleado pelotudo de la casa de fotografía de la zona donde trabajo había interpretado que debía imprimir TODAS las fotos de la memoria.
Pero yo solo había encargado las del CD.
Pasar fotos de la memoria al CD e imprimir.
Sólo ésas.
¿Se entiende?
¿Tan complejo es?
Pasé un momento feo.
Yo estaba con dos bolsas pesadas del supermercado, llegando tarde a mi lugar de trabajo...
Mi primera reacción fue hacerme la boluda, pagar todo como si nada pasara e ir rápidamente a trabajar.
Luego decidí que no.
"Intercambié palabras con el empleado".
Llegamos al siguiente acuerdo: yo las abonaría a 0,80 por unidad, en vez de 1,40.
Me llevé 200 y pico de fotos que tuve que romper y tirar a la mierda.
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